Receta de pan dulce para Navidad

Receta de pan dulce para Navidad

Ya se empiezan a ver las vidrieras de las panaderías repletas de pan dulce… y eso es señal de que se acercan las fiestas. Para mí, la Navidad no es lo mismo desde que no la paso en casa de mis abuelos: cuando faltaba un ratito para la medianoche nos mandaban a la calle a llamar a Papá Noel. Los hombres se ocupaban de las cañitas voladoras y a las nenas nos aburrían con las estrellitas y las bengalitas de colores. ¡Nunca entendí para qué sirven! No había forma de que Papá Noel nos viera con esas cositas insignificantes… Algunos vecinos compartían la vereda, divertidos, y todos entrábamos corriendo cuando empezaba a circular el rumor de que Papá Noel ya había pasado por ahí. Claro, siempre nos lo perdíamos por estar jugando con las luces de colores…

…De esas Navidades ya pasaron muchos años (¿notaste la diferencia entre “varios” y “muchos”?) y, aunque los regalos siguen estando, el encuentro tiene otros matices. Ahora preparamos la comida entre todos, y todos ya no somos tantos. Es una buena oportunidad para encontrarse en familia o con amigos (¡o ambos!). Ahora que somos “grandes”, nos gusta compartir los mejores acontecimientos del año, escribirnos cartas a nosotros mismos para leer durante la Navidad siguiente, confesar proyectos inconclusos y concluidos… Es que este momento del año se presta para hacer una profunda revisión de todo aquello que nos propusimos, actualizar metas, modificar planes y apoyarse algunos instantes sobre logros esponjosos.

Comencé con el pan dulce y me fui por las ramas… Lo que pasa es que ¡el pan dulce le aburre a la mayoría! Están los que odian las frutas abrillantadas y les temen a las pasas de uva; los que dicen que no les gusta porque es seco y aquellos que se quejan de que no tiene chocolate. Sin embargo, si se tienen en cuenta algunos detalles, se puede hacer un pan dulce rico y suave lleno de aquello que más nos gusta. Ahí va la receta para dos unidades grandes. Mi sugerencia es que comiences con la mitad de la preparación, para probar:

  • Mezclá 25 gr de levadura fresca (la que viene en cubitos) con 150 cc de agua tibia, 25 gr de miel (1 cucharada grande) y 300 gr de harina 0000 y dejalo fermentar a temperatura ambiente hasta que duplique el volumen. A esta preparación se la llama esponja o primera masa.
  • Por otro lado, disolvé 90 gr de levadura en 50 cc de leche.
  • Aparte, mezclá sin batir: 4 huevos, 1 cdita de sal, 1 cdita de esencia de vainilla y 1 cdita de esencia de pan dulce o agua de azahar. Esto último es lo que da a la masa su sabor característico. Pero, si no te gusta, no te hagas problema: ¡no le pongas!
  • En un bowl, colocá la primera masa, 700 gr de harina 0000, la mezcla de huevos y la de leche con levadura. Unilo y bajalo a la mesa. ¡Momento de enchastre!
  • Trabajá la masa agregando 200 gr de manteca blanda, hasta que se despegue de la mesa. Puede que te parezca que esto jamás va a ocurrir, pero tené confianza (o el paquete de harina a mano para agregar ¡sin exagerar! La masa debe quedar blanda).
  • Dejá descansar la masa tapada durante 15 minutos.
  • Ahora llega el momento de la controversia y lo vamos a solucionar de una manera muy fácil: necesitás aproximadamente 800 gr de “cosas” para agregar a la masa de pan dulce. Podés mezclar lo que más te guste en las cantidades que quieras. Algunas de las opciones son: frutas secas partidas (más ricas, tostadas), pasas de uva, frutas abrillantadas, chips de chocolate… Si querés, remojalas un par de horas antes en 50 cc de jugo de naranja (salvo el chocolate, claro). Esto va a hacer que la masa quede más esponjosa y con un rico toque cítrico.
  • Agregale a la masa las cosas ricas que elegiste y trabajala bien para que todo quede integrado.
  • Dividí la masa según el tamaño que gustes. Tené en cuenta que los moldecitos de papel se venden por tamaño. Si compraste los de ¼ kg, hacé bollos de ese peso, y así con cada caso. Si no tenés balanza, calculá que el bollo de masa debe llenar el molde sólo a ¾ de su capacidad.
  • Dales forma redondeada a los bollos y dejalos levar hasta que alcancen el doble de su tamaño. Podés dejarlos sobre una placa con un poco de harina sobre el horno prendido al mínimo, cubiertos con un repasador.
  • Pintalos con una mezcla de 1 huevo y un poquito de manteca derretida (este procedimiento se llama dorar) y haceles unos cortecitos con un cuter o una tijera para que se abran en la cocción y queden más lindos.
  • Ponelos en los moldecitos y hornealos. Si no te gustan los moldecitos de papel, podés darles una forma más aplanada y hornearlos sin molde. El horno debe estar a temperaruta media. Una referencia del tiempo: los panes de ¼ kg se hornean durante 25 minutos o media hora. Es importante que no se te pase el tiempo del horno porque si no la masa te va a quedar seca.
  • ¡Listo! No era tan difícil, ¿no? Espero que lo intentes y lo disfrutes. ☺

Sobre el autor

Daniela Massa es instructora del Método DeRose desde el 2011 y trabaja en la Sede Belgrano desde entonces. Es monitoreada por Dwayne Macgowan y supervisada por el Maestro Edgardo Caramella.

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