Existen varias maneras diferentes de vocalizar el mantra Ôm. Entre ellas, el Ôm continuo, que sólo puede realizarse en grupo. Consiste básicamente en generar una sábana de sonido, una vibración homogénea y constante constituida por las voces de todos los participantes. Una de las particularidades de esta técnica es que refuerza los lazos de un grupo.
Para lograr ese sonido constante, cada practicante debe estar atento a la voz de sus compañeros, sin sobresalir demasiado ni quedarse muy por debajo. Si uno percibe que los demás están parando para respirar, entonces continúa vocalizando unos segundos más, sosteniendo esa vibración hasta que otros se sumen y le permitan hacer su respectiva inspiración. A su vez, la suma de las voces de los participantes genera una vibración mucho más rica y amplia que la simple combinación de sus voces. Diversos armónicos comienzan a surgir, mostrando la riqueza del trabajo en conjunto.

