El otro día fui a practicar con mi monitor, el Maestro Edgardo Caramella, y escuchamos el CD de la práctica básica. De casualidad resultó ser un CD antiguo, no el último que grabó DeRose. Me sorprendió la diferencia. Mientras practicaba, pensaba cómo DeRose está atento a cada detalle, cómo en el CD nuevo no solo había mejorado el texto, sino también los tiempos, la modulación, las palabras, las expresiones. Y ahora pienso también en sus libros, que en cada nueva edición son mejores en contenido, en diseño, en todo. Las editoriales prácticamente se asustan cuando una edición se agota, porque saben que la próxima será bastante diferente.
Cuando pienso en DeRose, lo vivo como un ejemplo de evolución constante, y siento que no se trata de un salto sino de un trabajo permanente de autosuperación y autoconocimiento. De la intención cotidiana de ser cada día mejor y llevarlo adelante. El Maestro DeRose es un ejemplo constante de esa actitud.

